Olor a mar

Aquella noche poblé su desvelo. Entré a la única habitación de la playa de atracciones fatales y segundos después vio mi silueta en el umbral de la puerta, mientras yo confirmaba que él siempre estuvo esperando ese momento; quise entender cómo podía caber tanta sensualidad entre la luz y la sombra. Me acerqué un poco a su rostro, lo suficiente para que me besara de raíz. Minutos después estábamos haciendo el amor. Yo repetía su nombre. Lo gritaba y lo susurraba. Es que para mí, su nombre me hace por dentro lo que, de niña, me hacía la palabra Navidad. Entonces recordé a Lydia Cacho: “Perder la pasión para mí, no es negociable”. 

Entre el placer y la emoción tuve un momento de lucidez y me di cuenta que olíamos a mar; ese olor no se olvida, se queda impregnado en cada esquina del alma. Las caricias y los suspiros se convirtieron en una apología al amor. Tantos pasos dados por el camino de la vida para terminar suspendidos en apenas minutos que parecieron siglos. Siglos de historia; de nuestra historia. Recuerdo que marqué varios graffitis en el mapa de su piel y al final, rendidos de placer, nos abrazamos y tramamos recuerdos a futuro. Imaginamos cómo recordaríamos ese momento luego de diez años. Apagamos la luz y nos hicimos ocaso.

Después me vestí y con un abrazo me despedí. Le dije: “Déjame un beso, ahí, en ese rincón del silencio”. Salí y mientras caminaba por la orilla de aquella playa, decidí sentarme y escribir en la arena eso que nos acababa de suceder. Nosotros somos de esos que vivimos para contarlo no a voces, sino a letras.  Amarnos de esa manera fue como una ola de mar. Así de efímero; así de bello.

 

¿La escala de Richter medirá esos temblores del corazón? No lo sé.

Como decía Cortázar: “Nada estaba explicado pero era algo que podía prescindir de explicación”. 

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Revolución

Yo no sabía lo que es sentir el amor en la piel. Con mis dedos, y si que él se dé cuenta, recorro cada lunar de su espalda y aquel mapa es lo único que necesito para estar segura de mi destino. Y hay algo. Magia, tal vez. Hablamos hondo y rotundo, sin decir una sola palabra. 

Los seres humanos estamos hechos para lo improbable. Como decía Cortázar: “Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos”. Cuando piensas que tu vida va tranquila, llega alguien y rompe todo. Con la completa consciencia de lo que está pasando, lo permites. Lo haces porque, entre la razón y la emoción, la lógica indica que primero estás tú, tus proyectos y tu corazón. Y piensas que es momento de compartir todo eso y te lanzas al abismo de los sentimientos. 

Cuando aterrizas, te esperan abrazos, una buena conversación y tal vez un vino. Así se empieza. Y poco a poco vas entendiendo que no necesitas más. Los detalles están en las palabras. Y cuando éstas traen malos entendidos, en el mejor de los casos no es el punto sobre las íes sino el acento sobre los síes lo que importa. Es mejor un “sí, te dije la verdad” a un “no, yo no te mentí”.  Nada le sienta a los ojos como un desfile de verdades en la boca que tiene de frente. 

El lado B del amor es la libertad, y eso esclaviza. Él y yo lo sabemos. A ratos, algunas teorías de Freud son más exactas que la infalible ley de Murphy. Lo que cuesta que una emoción nos despeine por dentro. Por eso no queremos domarla ni peinarla con limón. Dejemos lo patriotas. Para revoluciones, los puentes emotivos. Y eso es lo que vivo junto a él, todos los días: una revolución de amor.

#YoAmoInternet

Me conecto, luego existo.

Debo amarlo demasiado para dedicarle un post (algo que ni siquiera lo he hecho con mi novio) por San Valentin. La verdad es que #YoAmoInternet porque, básica y sencillamente, me tiene conectada al mundo. Es fascinante si no lo llevamos al extremo, claro. skype-pen

Todas las mañanas, mientras desayuno, estoy leyendo los diarios locales; y si me alcanza el tiempo, me voy hasta los europeos. Y cómo no amar internet, si es la única vía que tengo para comunicarme con mi hermana y su esposo que viven en Alemania. Nos vemos en tiempo real. Tan real que hasta se nos olvida que estamos en diferentes continentes. ¡GRACIAS SKYPE!

Puedo leer sobre cocina, literatura, música, cine, política, crimen, deportes, viajes, rutas, fenómenos paranormales, historia, corrupción, etc. Gracias al post de un pibe argentino sé que, luego del asesinato de sus abuelas, Fito Páez declaró que él no ofrecía su corazón a ninguna mierda. Una noche fue a ver a Los Redondos y lo invitaron al camerino. Entonces el Indio Solari se le acercó y le aconsejó que no dijera cosas como aquellas, porque Yo vengo a ofrecer mi corazón es una canción hermosa.  Sin internet, tal vez, pocos sabrían esto.

Cómo no amarlo, si fue un factor esencial para el nacimiento de #LoxaEsMás. Y si no sabe qué es #LoxaEsMás, no le voy a decir “vaya y pregunte”. Lo invito a que venga y haga click. Y lea. Si le interesa, únase. Acá somos frescos, no trolleamos ni a los barcelonistas ni a los hippies.

contenidos_facebook-pen256Mientras mis padres se preguntan qué será de sus compañeros de escuela, de los míos sé hasta que desayunaron ayer. Facebook me lo cuenta, aunque a veces a mi no me interesen esos detalles. Gracias a internet sé que Andrea está estudiando en Estados Unidos, que a Michelle le va bien con la biología y que “Tripi” se fue a una expedición a la Antártida. True story. ¡GRACIAS FACEBOOK!

Pero para mí, el rey de reyes es Twitter. 140 caracteres que en realidad son 140 riesgos de typos pero que en verdad son 140 pedazos que forman genialidades (a veces). Sé lo que sucede en Venezuela, Colombia, Estados Unidos, Haití y muchos países más. Como les digo, estoy conectada. twitter-pen

Gracias a internet, estoy convencida de que el conocimiento libre y la colaboración distribuida deben aprovecharse. Hoy leí que en el 2008, durante la Web 2.0 Expo de San Francisco, el autor y profesor norteamericano, Clay Shirky, dijo que si se destinara solamente el 1% del total de horas que se usan al año solo en Estados Unidos para ver televisión y se orientaran a crear proyectos colaborativos en línea, contaríamos cada año con 100 nuevas Wikipedias completas.

Por esto y mucho, pero muchos motivos más #YoAmoInternet.

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Adiós, Juan Gelman

Por mal que les pese a los profesores de colegio, tienen que admitir que sus clases no están cargadas ni de creatividad ni de imaginación. Mi materia favorita, cuando tenía 15 o 16 años, era Lenguaje. Desde aquel tiempo sentía que nada me daba más placer que escribir ensayos y análisis sobre un tema específico. Por ejemplo, al principio me resultaba exquisito tener que leer, leer y leer sobre la historia de los presidentes de Ecuador y analizar diferentes situaciones sobre mi diminuto y nada ilustrado punto de vista. Luego de unos meses me di cuenta que mis profesores de bachillerato no proponían más temas que ese, y entonces todo se volvió una rutina. Pasé tres años de mi vida escribiendo sobre ese personaje inefable de la historia política del país que comía guatita y cantaba con tecnocumbieras.

Y hasta ahí todo era peaceandlove (?) hasta que llegaba el tiempo de la poesía. Sí, dejábamos los ensayos a un lado para escribir versos. Siempre he sido una mujer introvertida. Detesto ser el foco de atención. Cuando siento que alguien me está viendo más de 10 segundos seguidos me pongo nerviosa y mis manos se vuelven torpes. Tiro todo al piso. Me tropiezo con cualquier objeto. Huyo. ¿Se imaginan lo que era escribir líneas que, según yo, estaban cargadas de un sentimentalismo absurdo, y además tener que declamarlas delante de todos mis compañeros de clase? Era terrible.

Luego vino la universidad y esta fue la época donde más disfruté de mis libros. Descubrí a muchos autores que me cambiaron la vida; Foster Wallace, Ginsberg, Kerouac. También me enamoré del cine. Alguna vez llegó a mis manos el dvd de El lado oscuro del corazón y por primera vez disfruté la poesía. Me enganché de una manera inexplicable con Poco se sabe, un poema de Juan Gelman. Hasta ahora tengo el audio en mi celular de Darío Grandinetti diciéndolo.

Hace unos minutos leí en Twitter que Juan Gelman murió. No debería sorprendernos porque todos vamos a terminar igual, pero cuando un personaje como Gelman se va, uno no puede hacer otra cosa que romperse leyendo sus poemas y agradecer a la internet, porque al autor no podemos, por permitirnos disfrutar una noche de martes un conjunto de versos de un hombre que nos hizo feliz y nos destruyó al mismo tiempo sin pedir nada a cambio.

Lenguaje del tuitero ecuatoriano

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Mientras pagaba mi cuenta en la cafetería de Urdesa, dos chicos conversaban…

-Tarde o temprano todos vamos a caer aunque sea por un día en el Crossfit o algo similar ¿Verdad? 

-Voy a consultarte con la almohada.

Abrí la puerta, salí y me detuve en el quiosco de la esquina a comprar el periódico, entonces escuché a dos ejecutivos…

- No creí que llegaría el día en que la muerte de un perro de una serie animada causaría tristeza en las redes sociales. No lo vi venir.

-  Hasta los dibujos animados se mueren y no se muere Alfonso Espinosa de los Monteros. 

Camino a casa, me encontré con Luli y María Fernanda. Quise entender su conversación pero…

- Hola, llevo una hora tragando Manicris de limón y estoy pensando seriamente en declararme adicta.

- Lo que no mata, te paga salario básico.

- Voy a dejar el estado de cuenta de la tarjeta de crédito olvidada en el taxi, porque quiero dejar mis problemas atrás. 

Me hice la loca y me despedí rápido, porque había quedado ir al #tuits&beers. Llegué y la mayoría de tuiteros ya estaban en la mesa, con cerveza en mano y hablando de sus situaciones sentimentales…

-Ustedes no se enamoran de mí porque no me han visto haciendo cantidades absurdas de café. Mentira, cuando me vean tampoco se van a enamorar. 

- Yo si te podría estar compartiendo mi encebollado, beibi. 

- ¿Qué es lo que hace un bolón mixto seduciendo a la dieta?

-Las relaciones son más fáciles si uno de los dos es un helado de mora.

- Almorzar solito también es violencia :(

- Dos cosas: Cállate Pablo. 

-Es más fácil llegar al sol, o llegar a ser asambleísta, que llegar a tu corazón.

Luego de reírme un rato, mamá llamó; mis primos estaba en casa de la abuela arreglando la navidad. Fui y mientras colgaban los bombillos conversaban…

- Si les emociona la Navidad porque van a comer rico, me da pena. Yo como rico cuando me da la gana. Esos lugares se llaman restaurantes.

- En serio aun no entiendo los que se matan ayudando todo Diciembre y el resto del año ni se autoayudan.

- Yo a diciembre lo espero con tu abuelita en pepas subida en una patrulla.

Entonces recordé que tenía pendiente un trabajo en grupo con mis compañeros de universidad. Llegué apurada a la clase pero ellos aún no habían comenzado, estaban hablando nada más: 

- Deberíamos acabar con la palabra “clásico”. Excepto por “Clásicos de la provincia”, de Carlos Vives. Ese era un buen disco.

- De los charlatanes modernos, uno de los más detestables es aquel que comete un error y en lugar de disculparse lo llama “experimento social”

- En todo caso, no me hagan caso: estoy estudiando periodismo y por eso sé que no vale mucho la pena.

Y como la vida es dura y mi jefe mala gente, me cambiaron al turno de la noche en el Diario. Llegué al trabajo y los periodistas estaban en reunión…

- Si tuvieron una semana pesada o este viernes fue una mierda tranquilos y regocijaos, mañana toca sabatina.

- Mañana tengo libre. Un sábado sin sabatina. PUTAMADREHOYVOYAARARENELMAR

- Ya extrañaba esto de odiar todo. Gracias Ecuador por todos los motivos que me das.

A las 12 de la noche y luego de una larga jornada, nos despedimos…

- Que lindo ver que ya no se despiden con el ht #twitoff Darwin está muy orgulloso de ustedes.

- El que queda con la ultima palabra gana, excepto por whatsapp. 

Terminé el día pensando que todos los que me rodean deben ser los mismos que en el banco gritan “PONGAN MAS CAJEROS!” como si los cajeros estuvieran en la bóveda listos para salir. 

 

En casa no suena Zeppelin

Estaba en Twitter (para variar) y encontré un enlace que @casciari publicó sobre Bonsai, el nuevo proyecto de Orsai. Se trata de una comedia en papel que aparece cada dos meses, pero avanza todas las semanas en internet. Un link me llevó a otra página, a otra, y a otra más, hasta que me detuve en la primera entrada de la blognovela. Me erizó la piel y el corazón.

Pueden leerla, o escucharla, gracias a un lector que le gustó tanto la historia, que la grabó y la subió a Youtube.

Esta parte fue la que más me gustó:

Ayer bajé a la imprenta y le pregunté por qué la revista que estamos haciendo se llama Bonsai.

—Se llama así por una conversación que tuvimos con tu mamá —me contó—. Ella ya estaba en la cama, muy débil, y yo estaba un poco triste. Yo le dije: «¿Qué vamos a hacer sin vos? ¿Tres enanos que no saben nada de la vida y un tronco como yo?». Y mami me contestó: «¿Un tronco y tres enanos? Pueden hacer un bonsai».

Me encantó esa conversación. Pero sobre todo me encanta volver del colegio y escuchar los ruidos de la imprenta, y oír que, atrás de los ruidos, papá volvió a cantar canciones de rock pesado.

Sigue sin poner discos, pero por lo menos canta. Yo creo que un día de estos va a poner otra vez a Zeppelin.

Terminé de leer y me apresuré a registrarme en la página para recibir las alertas de las nuevas publicaciones y poder comprar la revista en enero. Seguramente a ustedes les pasará lo mismo.

Un lugar común

Hay muchos clichés que nos rodean desde que tenemos uso de razón. “El que persevera alcanza”; “Dar para recibir”; “No hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti”; “Puedes ser lo que quieres ser”

Ser las flores amarillas del jardín. 

El niño que nunca dejó de jugar con legos.

El jefe al que le apesta todo. O el amable.

La pareja que baila The way you look tonight el día de su matrimonio. 

Podríamos ser tantas cosas. Un lugar común, por ejemplo. Esta ciudad está llena de lugares que no llaman la atención, como el parque del barrio. Todos los días, cuando voy camino al trabajo, veo a la señora de las empanadas contando monedas. A un lado su hijo terminando la tarea, sentado en la vereda y con el cuaderno apoyado en las piernas. Si voy a tiempo, 08:45 avanzo a ver al oficinista, con traje y maletín. Y si voy atrasada, puede ser que a las 09:00 me encuentre con la chica que una vez me recomendó leer a Rimbaud. 

Todos los miércoles veo pasar a Juan. Va con sus muletas y una mochila. Hace dos meses tuvo un accidente. Su novia murió y él quedó con una recuperación sin efecto. Cada vez que habla de ella, la recuerda como la mujer más hermosa del mundo. Juan es el superhéroe de una muerta. Va un día a la semana al parque porque a Laura le gustaba ir. Y mira cada árbol, cada esquina. Le gusta creer que cada brisa fuerte que choca en su cara, es ella. 

Podemos ser lo que queramos ser. Yo escojo el lugar común con gente ordinaria. Gente que, a pesar de una pérdida o pobreza, vive. Piensa, siente, recuerda, camina.

Vive…

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Emancipar la cultura

Para empezar este post es necesario contarles sobre Diario de una mujer gorda, un weblog del argentino Hernan Casciari (@casciari) que cuenta con humor las andanzas de Mirta Bertotti, ama de casa mercedina. En el 2006 fue creciendo hasta convertirse en una obra de teatro que llegó a la calle Corrientes, de la mano de Antonio Gasalla. Después de ese blog se armó otro llamado Orsai,  y a partir de ahí se fue consolidando una comunidad de lectores cada vez más fuerte, más grande y amplia, hasta que el blog viró en lo que hoy llamamos Editorial Orsai, una revista que se publica bimestralmente en papel, y que reúne autores de muchas partes del mundo.

Supe de todo esto gracias a @Hiscariotte, me lo contó hace algún tiempo mientras tomábamos café en El Viejo Minero, el bar de siempre. Entre todos los detalles sobre Orsai, Pablo me explicó por qué la revista no contiene publicidad. A los autores de la revista les gusta la publicidad como género artístico; admiran una buena idea gráfica, o un gran spot. Lo que odian, y mucho, es la cárcel económica de ésta.

Hoy, navegando en el blog de la revista, encontré una publicación que me hizo reflexionar. Cuando leí la entrada Si fuera cocaína sería más fácil me detuve varias veces en el siguiente párrafo:

¿De qué hablan los ministros de cultura de esos países cuando se reúnen y se abrazan? Son todos de izquierda, son todos grandes lectores del boom, todos sueñan con una Latinoamérica unida, pero los libros no pueden circular sin que aparezcan impuestos, retenciones, impedimentos y palabras de mierda terminadas en «eo».

Dada nuestra realidad, Casciari nos hace una propuesta a todos los lectores de los países a los que Orsai no llega con facilidad, por cuestiones de transporte e impuestos: buscar imprentas que se autogestionen con nosotros. Y no es solo esto, sino que también plantea la posibilidad de que ya no sea una propuesta de los autores y lectores de la revista,  sino que podría llevarse a cabo a través de los ministerios de cultura de izquierda de cada país latinoamericano.

Imaginen, por un segundo, que nosotros pudiéramos dedicarnos solamente a leer, a dibujar y a escribir.

Existe la posibilidad de convertirnos en correo humano de nuestras propias decisiones culturales. ¿Podemos emancipar los mejores contenidos, cuentos, crónicas y dibujos que son esclavos de dinero y políticas internaciones? Orsai nos demostró que existen personas allá afuera que están esperando por nosotros, esperando escuchar y actuar por un “sí, claro que podemos”.

Empezar desde cero

Existen 7000 millones de maneras de interpretar “empezar desde cero”. Hay gente que nace, otros mueren; todos empiezan. Anoche fui pasajera de un bus donde la señora que iba sentada a mi lado lloró cinco de las ocho horas de viaje. Al principio pensé en no preguntarle motivos, pero luego le ofrecí un poco de agua para tranquilizarla. Cuando comenzamos a conversar preguntó que qué haría en Guayaquil, y le comenté que mis motivos eran laborales. Ella se encontraba en la misma situación. 

Las dos huyendo de la ciudad por trabajo. Ella, con una tristeza infinita porque sus hijos se quedaron en Loja, solos. Yo, triste porque aún no encuentro el rumbo de mi vida y aunque no tengo hijos, también dejé a mis papás y hermano con lágrimas en los ojos por mi partida. Situaciones diferentes que pueden unir a las personas. Hermandades depresivas. 

Me detuve a pensar en cómo estarían sus hijos. Desgarra el alma saber que niños tienen que extrañar a su mamá, y que una mamá no puede verlos crecer. Mi mamá nunca se separó de nosotros, y el simple hecho de imaginarla lejos me aterra; y si a mí me aterra, ella debe estar totalmente desconsolada. Crecer y abandonar. Vida cabrona.

Amigos y familiares me han llamado todo el día, deseándome suerte y felicitándome. Mis papás y hermanos ven en mí un futuro tan espectacular que, a pesar de nuestra separación, ellos pueden ver el dolor con entusiasmo. Mis hermanos; pilares. 

Estoy escribiendo esto desde una ciudad cualquiera. Aquí tengo a un primo, que fue como hermano, enterrado. Tal vez eso me hace pertenecer a este lugar. Y no puedo dejar de pensar en la señora y sus hijos. 

Empezar desde cero en una ciudad desconocida y escribirlo todo. Empezar por el dolor de la adaptación.

 

 

Manual de uso y redes sociales

Para la entrega del segundo trabajo de la materia de Periodismo Digital, se elaboró una guía de mejores prácticas sociales, tomando como ejemplo al diario La República. Las estrategias elaboradas están basadas en las guías de BBC y Reuters.

Esta guía cuenta con un manual para reproducir el contenido de una manera correcta; además, se tomó en cuenta la importancia que juega dentro de los medios de comunicación los blogs, redes sociales como Facebook y Twitter, y el microblogging.

Al ir desarrollando la misma, también se especifica cómo debe estar estructurada la página web, sus contenidos por relevancia e incluso el tema de diseño y colores; además, se determina de qué manera deben ir estructuradas las noticias y bajo que guías éticas.

Este manual de uso para redes sociales y contenidos puede servir de ejemplo para el trabajo de un Community Manager, para entender el bien de las redes sociales a la comunicación. MANUAL DE ESTILO Y USO DE REDES SOCIALES DE LA REPÚBLICA