Examen Segundo Bimestre

En el primer bimestre de la materia de Computación vimos sobre Excel, una aplicación distribuida por Microsoft Office para hojas de cálculo. Este programa es desarrollado y distribuido por Microsoft, y es utilizado normalmente en tareas financieras y contables. Todas las fórmulas disponibles nos permiten llevar operaciones matemáticas de una manera rápida y ordenada Por otra parte, Microsoft Word es un software destinado al procesamiento de textos. Fue creado por la empresa Microsoft, y actualmente viene integrado en la suite ofimática Microsoft Office. Sus ventajas es que nos permite desarrollar textos con diferentes fuentes, imágenes y gráficos.

En el segundo bimestre recibimos contenidos relacionados con la Ofimática Web, es decir, el conjunto de aplicaciones y herramientas informáticas que se utilizan en funciones de oficina para optimizar, automatizar y mejorar los procedimientos o tareas. Esta nació como la versión online de los servicios de ofimática que los usuarios estaban familiarizados en el uso.

Una de las herramientas que se desprenden de la Ofimática Web es Google Drive, la cual permite trabajar un documento, hoja de calculo, presentación, formulario y dibujo simultáneamente con varios usuarios.

Siguiendo con el estudio, también compartimos conocimientos sobre los blogs o diarios digitales que permiten publicar información ordenada en forma cronológica de forma gratuita.Existen varios sitios que ofrecen el servicio para la creación de un blog; entre los más usados está www.wordpress.com y www.blogger.com.

Otra herramienta estudiada es Slideshare, la cual permite publicar presentaciones, documentos y archivos en formato pdf.

En cambio Flickr permite trabajar con fotografías con las cuales puede almacenar, ordenar, buscar y compartir.

Youtube, por su parte, es una herramienta que permite compartir videos ya sean realizados por profesionales o por aficionados, al igual que en las herramientas anteriores se tiene que crear una cuenta.

Dropbox es un servicio de alojamiento de archivos multiplataforma en la nube, operado por la compañía Dropbox y permite a los usuarios almacenar y sincronizar archivos en línea y entre ordenadores y compartir archivos y carpetas con otros usuarios y con tabletas y móviles.

Dinero electrónico

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Dinero electrónico Ecuador

Presentación

En el componente de Computación de la UTPL se aprenden datos útiles sobre Excel, los cuales ayudan en la vida estudiantil, como la comprensión y manejo de las fórmulas y funciones está la base de Excel.

Una función es una fórmula predefinida por Excel 2007 (o por el usuario) que opera con uno o más valores y devuelve un resultado que aparecerá directamente en la celda o será utilizado para calcular la fórmula que la contiene. La sintaxis de cualquier función es:
nombre_función(argumento1;argumento2;…;argumentoN)
Siguen las siguientes reglas:
Si la función va al comienzo de una fórmula debe empezar por el signo =.
Los argumentos o valores de entrada van siempre entre paréntesis. No dejes espacios antes o después de cada paréntesis.
Los argumentos pueden ser valores constantes (número o texto), fórmulas o funciones.
Los argumentos deben de separarse por un punto y coma ;.

También aprendimos sobre Microsoft Word, un software destinado al procesamiento de textos. Fue creado por la empresa Microsoft, y actualmente viene integrado en la suite ofimática Microsoft Office. Originalmente fue desarrollado por Richard Brodie para el computador de IBM bajo sistema operativo DOS en 1983.Versiones subsecuentes fueron programadas para muchas otras plataformas, incluyendo, las computadoras IBM que corrían en MS-DOS (1983). Es un componente de la suite ofimática Microsoft Office; también es vendido de forma independiente e incluido en la Suite de Microsoft Works. Las versiones actuales son Microsoft Office Word 2013 para Windows y Microsoft Office Word 2011 para Mac. Es el procesador de texto más popular del mundo.

Presentación en Slideshare

Puerta de la Ciudad

Loja, Ecuador

Loja es una ciudad del Ecuador, capital de la provincia y cantón Loja. Tiene una rica tradición en las artes, y por esta razón es conocida como la capital musical y cultural del Ecuador. Es hogar de dos universidades: la Universidad Nacional de Loja, fundada en 1859 por el Gobierno Federal de Loja (siendo la casa educativa en funciones más antigua del país después de la Universidad Central del Ecuador) y la Universidad Técnica Particular de Loja, fundada en 1971.

Por su desarrollo y ubicación geográfica fue nombrada sede administrativa de la región sur o zona 7 comprendida por las provincias de El Oro, Loja y Zamora Chinchipe.

Loja se precia de ser el suelo natal de connotados intelectuales de importancia nacional como Benjamín Carrión (fundador de la Casa de la Cultura Ecuatoriana), Pío Jaramillo Alvarado, Miguel Riofrío (escritor de la primera novela ecuatoriana), Pablo Palacio, Ángel Felicísimo Rojas, Miguel Ángel Aguirre, Manuel Agustín Aguirre, Isidro Ayora, Manuel Carrión Pinzano, Carlos Miguel Agustín Vaca (Fundador de la Sayce); los escultores Daniel y Alfredo Palacio, es cuna de grandes músicos como Salvador Bustamante Celi, Segundo Cueva Celi, Marcos Ochoa Muñoz, Edgar Palacios, los integrantes del grupo Pueblo Nuevo, además de importantes pintores como Eduardo Kingman famoso por sus pinturas indigenistas y por ser el precursor de este movimiento artístico en el país.

La ciudad está llena de obras de arte público, incluyendo enormes murales de azulejos pintados, frescos, y estatuas. De particular interés son los frescos de Bolívar y Sucre que saludan a los visitantes que pasan por las puertas de la ciudad.

Existe una marcada inclinación por las artes, especialmente la música, lo que ha generado para la ciudad el apelativo, muy apreciado por los lojanos, de la “Capital Musical del Ecuador”.

También se proyectan como disciplinas que concitan interés y acción de los ciudadanos de Loja: la literatura, la pintura, la oratoria y el cine. Desde finales del siglo XX tiene una Orquesta Sinfónica que es reconocida por su nivel de desarrollo.

Cosas de enamorados

Hace un año llegué a vivir en Guayaquil. Desde entonces, viajo cada quince días a Loja, mi ciudad. Entre ida y venida el panorama me cambió por completo. Espero con ansias los fines de semana para ir a casa. Recién ahora me doy cuenta que, en verdad, la comida local es deliciosa. Que puedes caminar tranquila por las calles, porque los pitos no te aturden. El tráfico es manejable y no vas con el susto del asalto. La verdad es que jamás reparé en el detalle que, solamente en el centro, hay cinco iglesias que aún conservan su historia intacta. Y cuando vas por las veredas, las carameleros, los canillitas y los que lustran zapatos te saludan con una tremenda sonrisa en la cara. No te conocen, pero te dan la bienvenida a su lugar de trabajo. La gente va de frente, no esquiva tu mirada. Están personas como Dennise Calle que con #ruraleando renuevan la esperanza y el amor por la medicina. O como Mayra Herrera que, con su blog, está proponiendo constantemente cómo mejorar el paisaje urbanístico. O David Eguiguren, quien hizo realidad el sueño del primer videojuego 100 % lojano. O iniciativas de estudiantes como Alza la mirada, desconéctate, que invitan a usar correctamente toda la tecnología que nos rodea. Proyectos como #Loxaesmás que inspiran a amar la ciudad. Tenemos el primer Parque Eólico de Ecuador, que también es el más alto del mundo. Ahora se planea la primera bicípolis del país, es decir, un vecindario abiertamente amigable con la bicicleta, muy propia de ciudades como Ámsterdam, Copenhague, Barcelona, Montreal y Bogotá. Iniciativas como Misión sonrisa, que llenan de alegría los hospitales.
Hay un constante movimiento ciudadano que gira en torno a cómo mejorar la situación actual. Yo no me enamoré de Loja, Loja me enamoró a mí. Mi ciudad me dejó de ser un misterio. Cada día toca mi umbral de asombro y cariño. Y lo eleva constantemente. Seguramente a muchos les pasa lo mismo.

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La otra cara de la regeneración urbana

Hoy, pasadas las 10:30 de la mañana, el alcalde Nebot llegó a la calle Los Ríos. Un pequeño grupo de simpatizantes lo esperaba en la esquina con globos celestes y blancos. Funcionarios municipales coordinaban todo. El motivo de su vista era mostrar que Los Ríos, desde la Portete hasta El Oro, está regenerada. La autoridad se bajó de la camioneta y caminó rápidamente por las aceras reparadas. Comprobó que los cables aéreos ahora son subterráneos, que los basureros estuvieran en su lugar y el aspecto de los postes metálicos; todo esto, parte de la obra de un millón 200 mil dólares que lleva ejecutando el Municipio desde hace seis meses.
El camino es corto, no más de diez cuadras de un punto a otro. Todos caminaban rápidamente, al paso del alcalde. En la mitad del trayecto, entre gritos como “¡Viva Guayaquil!” y “¡Viva el alcalde!” nadie se percató de un mendigo acostado en la vereda, apoyado en un pedazo de techo metálico. Sin zapatos y con la ropa manchada. Con las uñas largas y sucias. Sin ánimo de gesticular una palabra. Algunos pasaron, literalmente, encima de él cual año viejo. Los medios tampoco notaron su presencia porque estaban preocupados por captar el momento exacto de Nebot sonriendo y saludando con la mirada al frente. Una acción mecánica: levantar la mano, caminar, mostrar satisfacción. Así, hasta que las luces de las cámaras estén en ‘off’. Fueron segundos, cuando el mendigo quedó atrás, solo, en medio de la modernidad de la acera.
Minutos después, en sus declaraciones, el alcalde declaró: “le cambiamos la cara a la ciudad, y esto hace que la gente viva con mayor dignidad”. A esta tesis la apoyan personas como Angela Soriana, propietaria de la Mueblería Angelita, quien dijo que luego de esperar varios años, la calle se ve más elegante. Y Lionel Lino, del local Servicio Electro “Lino”; dijo que los ciudadanos contribuirán al mantenimiento con el aseo diario para no dañar el aspecto visual. Durante la jornada, Grecia Cando, concejal del cantón también estuvo presente. Al consultarle sobre el valor de la obra, afirmó que “simboliza el avance de la programación establecida a través de las obras que el alcalde dispone”.
Se sabe que la muestra de esta regeneración no duró más de una hora. Lo que no se sabe es cuánto tiempo llevaba ese mendigo ahí. Si comió o no. Si está sano o enfermo. Si vive en la calle o si tiene dónde dormir. Si se beneficia o no de esta obra. La gente vio que la fachada de la calle Los Ríos es moderna, pero nadie observó la otra cara de la renovación. La otra mitad del paisaje.

Mi carnaval sin nombre

Yo tenía temor a los sin nombre. Me topé con ellos pocas veces y en todas las ocasiones cruzaba la vereda; esquivaba sus miradas. Si por casualidad alguno de ellos rozaba sus brazos con los míos, mientras pasábamos al lado, una corriente de miedo recorría de mi corazón al vientre y del vientre a los pies.
No tener nombre es no tener rostro. Más allá de la teoría de la identidad, estos seres son grises. De naturaleza muerta. No es falta de imaginación no tenerlo; es una elección de vida. Aunque el anonimato puede ser dueño muchos beneficios, alguien tienes que ser detrás de esos ojos. De esa boca. De esa piel.
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Mi rutina diaria me obliga a parar todos los días, a las 08:00, en la cafetería de la esquina. El ritual manda a buscar la mesa que da a la ventana; pedir un café cargado; leer el periódico y tomar el primer autobús a la ciudad. Aquel miércoles yo me había decidido dejar de lado las noticias buenas y malas del mundo. También había dejado la cobardía esperando en la calle. Entré y en la mesa abrí el catálogo de mis soledades. Repasé todas las veces que perdí amores. Los que me dejaron y los que abandoné. Los platónicos e idealistas.
De repente, todo cambió cuando vi una sombra delante de mí. Era uno de ellos. Me advirtió que no me asustara. Se acomodó cual invasor y me miró el alma. Sus ojos fueron mi Vietnam. “Solo eres alguien demasiado arañada por la tela de vida”, dijo. Yo me mantuve muda e incolora. Su sinceridad me tumbó. La verdad es que hay silencios tan sinceros que ni la lluvia debiera romper. Como no hay pudor o disimulo que esconda un ‘sí’ rotundo, quedé delatada.
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Luego de algunos minutos acepté su presencia. No solo en la mesa, sino en mi vida. Él también ha sido arañado y golpeado. Tal vez eso fue lo que me cautivó. Las heridas, entre dos, sanan mejor. Así, ese día comprendí que no existe lo innombrable y algo se perdió al entenderlo: el temor. Lo abracé y tuve la vejez en mis brazos; palpé mi futuro. Desde entonces, él es mi luna llena y mi corazón está contento.

Su presencia me hace por dentro lo que, de niña, me hacía la palabra ‘carnaval’. Un manojo de emociones que forman un continente de amor sin fronteras. Le robé la primavera a Vivaldi para vivirla con él, aunque no tenga nombre.

Periodismo ciudadano y #30S

El 30S fue el día en que una crisis de seguridad fue iniciada, en Ecuador, a través de una revuelta policial contra una ley salarial, el 30 de septiembre de 2010, y que fue calificada por el gobierno del presidente Rafael Correa como un “planificado intento de golpe de Estado en su contra”. En esa ocasión fue la primera vez la red social Twitter fue usada de manera masiva por periodistas y ciudadanos, quienes al ver que la única señal que era transmitida por televisión era la oficial, comenzaron a tuitear y compartir mensajes sobre los hechos ocurridos aquel día.

 Cuatro años después de estos acontecimientos, los usuarios que estuvieron activos en las redes sociales, aún recuerdan aquel día. Al preguntarles, algunos ciudadanos respondieron:

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Una herramienta clara de libertad de expresión aquel día, fue la internet. Los portales de noticias como La República, El Comercio, Diario Expreso, Diario El UniversoDiario Hoy, entre otros, recopilaron información de todos los hechos que no se pudieron ver en la televisión. Además, imágenes del caos se hicieron públicas a través las redes sociales. Steffano Dueñas, periodista de Expreso, recuerda que varias personas monitoreaban en la redacción todos los testimonios que llegaban a la página web del diario. “Cuando todo comenzó, los periodistas nos dividimos en dos bandos: los que salieron a las calles y los que nos quedamos a verificar la información de Twitter. Fue complicado, porque la red se congestionó varias veces en el día, pero lo que la gente tuiteaba era terrible. Robos, asaltos, bombas y disparos. La ciudadanía estaba aterrorizada”, comentó.

Los blogs también fueron un vía para contar lo sucedido el 30S. Un claro ejemplo es la bitácora periodistaselectronicos.wordpress.com  donde la periodista Evelyn Tapia narra los hechos en forma de crónica. “El país alcanzó su primer ‘trending topic’ mundial en la red social Twitter un 2 de agosto del 2010 por causa de un falso OVNI en Samborondón, provincia del Guayas. Hasta ese momento los ecuatorianos no habíamos descubierto el potencial útil del microblog. En medio de la sublevación policial, las redes pasaron de ser un canal para compartir vida social y entretenimiento a ocupar el puesto de la televisión. El 30S, Facebook y sobretodo Twitter se democratizaron”.  

Es evidente que el tema se volvió tan importante en la historia nacional, que por segunda ocasión los tuiteros de Ecuador posicionaron un tema en los ‘trending topics’ a nivel mundial: 30S. Incluso el tweet de la Presidencia de la República: ‘Gobierno declara estado de Excepción #Ecuador #30S,” ocupó el puesto 5 entre los diez tweets más poderosos del 2010. El periodismo ciudadano tomó la posta. Los testigos que, sin ser periodistas, informaron, dieron el ejemplo del poder de las redes sociales en la comunicación.

Una carta de amor

Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo,
porque en el fondo es todo.
Como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía;
todo eso que es tan poco
yo lo quiero de vos porque te quiero.
Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia del mañana,
que el grito de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.
Julio Cortázar
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Mi primavera

Varios días de exámenes me confirmaron que el cáncer se está apoderando de una parte de mi cuerpo. Ese jueves, luego de hablar con el doctor y salir del consultorio, experimenté mi primer alzheimer emocional. Me olvidé de sentir dolor o rabia o esperanza. No había ningún tipo de emoción rodeándome. 

Llegué a casa, abracé a mi madre, me despedí y viajé ocho horas hasta llegar a la ciudad donde actualmente vivo. Salí a caminar y me detuve frente al portal de la casa 62. Entre las rejas podía ver al jardinero que cuida todos los días el patio trasero de la anciana del barrio. No sé el nombre de la señora, pero a veces creo que tiene cara de Dolores; las que se llaman así suelen arrastrar un pasado lleno de tragedias. Sin embargo, cuando despierto de buen humor, pienso que podría llamarse Lucía. Conjeturas cotidianas. 

Regresando al jardinero, mientras lo veía me percaté que no llevaba zapatos pero regaba con delicadeza unas flores amarillas, como un acto de fe. En ese momento yo estaba moviéndome en la delgada línea entre entender una enfermedad y desmoronarme. Hay quienes se enferman de nada, sólo para morirse; por un momento llegué a pensar que nada es más natural y sensato que eso, pero entendí que siempre habrá alguien empeñado en salvarnos, y ese jardinero me salvó a mi. Es que hay personas que te detienen a vivirlas. Yo tengo un trabajo, una familia, un exnovio y un gato. Él solamente tiene sus flores amarillas y nada se compara con ese patrimonio del corazón, porque hizo de ese jardín una eterna primavera. 

Padezco un exceso de diagnósticos mortales, pero con ver a ese hombre cuidando lo que más quiere, siento que mi primavera está comenzando con el cáncer y grita “¡Ámame!”. ¿Puede alguien mirar el amor a la vida de frente y murmurar que no cree en él? Yo no. Solo ahora entiendo lo que dijeron por ahí: Reconciliarse con la vida es dejar de tratarla como si fuera eterna.

Tal vez lo único que necesitaba era un remezón. Un cáncer. Así aprendo a caminar con la luz puesta y a decirle a la sombra que vuelva otro día.

Olor a mar

Aquella noche poblé su desvelo. Entré a la única habitación de la playa de atracciones fatales y segundos después vio mi silueta en el umbral de la puerta, mientras yo confirmaba que él siempre estuvo esperando ese momento; quise entender cómo podía caber tanta sensualidad entre la luz y la sombra. Me acerqué un poco a su rostro, lo suficiente para que me besara de raíz. Minutos después estábamos haciendo el amor. Yo repetía su nombre. Lo gritaba y lo susurraba. Es que para mí, su nombre me hace por dentro lo que, de niña, me hacía la palabra Navidad. Entonces recordé a Lydia Cacho: “Perder la pasión para mí, no es negociable”. 

Entre el placer y la emoción tuve un momento de lucidez y me di cuenta que olíamos a mar; ese olor no se olvida, se queda impregnado en cada esquina del alma. Las caricias y los suspiros se convirtieron en una apología al amor. Tantos pasos dados por el camino de la vida para terminar suspendidos en apenas minutos que parecieron siglos. Siglos de historia; de nuestra historia. Recuerdo que marqué varios graffitis en el mapa de su piel y al final, rendidos de placer, nos abrazamos y tramamos recuerdos a futuro. Imaginamos cómo recordaríamos ese momento luego de diez años. Apagamos la luz y nos hicimos ocaso.

Después me vestí y con un abrazo me despedí. Le dije: “Déjame un beso, ahí, en ese rincón del silencio”. Salí y mientras caminaba por la orilla de aquella playa, decidí sentarme y escribir en la arena eso que nos acababa de suceder. Nosotros somos de esos que vivimos para contarlo no a voces, sino a letras.  Amarnos de esa manera fue como una ola de mar. Así de efímero; así de bello.

 

¿La escala de Richter medirá esos temblores del corazón? No lo sé.

Como decía Cortázar: “Nada estaba explicado pero era algo que podía prescindir de explicación”. 

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