Adiós, Juan Gelman

Por mal que les pese a los profesores de colegio, tienen que admitir que sus clases no están cargadas ni de creatividad ni de imaginación. Mi materia favorita, cuando tenía 15 o 16 años, era Lenguaje. Desde aquel tiempo sentía que nada me daba más placer que escribir ensayos y análisis sobre un tema específico. Por ejemplo, al principio me resultaba exquisito tener que leer, leer y leer sobre la historia de los presidentes de Ecuador y analizar diferentes situaciones sobre mi diminuto y nada ilustrado punto de vista. Luego de unos meses me di cuenta que mis profesores de bachillerato no proponían más temas que ese, y entonces todo se volvió una rutina. Pasé tres años de mi vida escribiendo sobre ese personaje inefable de la historia política del país que comía guatita y cantaba con tecnocumbieras.

Y hasta ahí todo era peaceandlove (?) hasta que llegaba el tiempo de la poesía. Sí, dejábamos los ensayos a un lado para escribir versos. Siempre he sido una mujer introvertida. Detesto ser el foco de atención. Cuando siento que alguien me está viendo más de 10 segundos seguidos me pongo nerviosa y mis manos se vuelven torpes. Tiro todo al piso. Me tropiezo con cualquier objeto. Huyo. ¿Se imaginan lo que era escribir líneas que, según yo, estaban cargadas de un sentimentalismo absurdo, y además tener que declamarlas delante de todos mis compañeros de clase? Era terrible.

Luego vino la universidad y esta fue la época donde más disfruté de mis libros. Descubrí a muchos autores que me cambiaron la vida; Foster Wallace, Ginsberg, Kerouac. También me enamoré del cine. Alguna vez llegó a mis manos el dvd de El lado oscuro del corazón y por primera vez disfruté la poesía. Me enganché de una manera inexplicable con Poco se sabe, un poema de Juan Gelman. Hasta ahora tengo el audio en mi celular de Darío Grandinetti diciéndolo.

Hace unos minutos leí en Twitter que Juan Gelman murió. No debería sorprendernos porque todos vamos a terminar igual, pero cuando un personaje como Gelman se va, uno no puede hacer otra cosa que romperse leyendo sus poemas y agradecer a la internet, porque al autor no podemos, por permitirnos disfrutar una noche de martes un conjunto de versos de un hombre que nos hizo feliz y nos destruyó al mismo tiempo sin pedir nada a cambio.

One comment

  1. Me siento completamente identificada con el segundo párrafo, COMPLETAMENTE!.
    Por otro lado, creo que a muchos nos ha pasado como a ti… que el amor por algo (no alguien, aunque también pasa) viene de manera súbita… y no se vuelve a ir… ni siquiera con la muerte, como pasa hoy con Juan Gelman.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s